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Beneficios del ejercicio físico en el cerebro

¿Qué ocurre en nuestro cerebro cuando hacemos ejercicio?

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El ejercicio físico, a diferencia de la actividad física, hace uso del elemento de la funcionalidad, es decir se tiene un objetivo específico relacionado al contexto y la necesidad de la persona que lo realiza.

La actividad física es toda aquella actividad que involucre movimiento, activación muscular y gasto energético, por ejemplo: limpiar la casa, subir escaleras, ir a trabajar, entre otras pero no pueden definirse como ejercicio físico. Esto se debe a que este último es una actividad estructurada, planificada y repetitiva que tiene el objetivo de mantener o mejorar componentes de la aptitud física. Por ejemplo: nada, andar en bicicleta, ir al gimnasio.

Los beneficios generales del ejercicio físico son reducir el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, respiratorias, óseas, entre otras) así como los trastornos de carácter neuropsicológico como alteraciones cognitivas, estados depresivos o cuadros ansiosos.

Entre los principales beneficios encontramos:

  1. Mejorar la salud mental: Según estudios el ejercicio físico puede restaurar neurotransmisores como el glutamato y el GABA cuyas concentraciones ayudan a disminuir los estados depresivos. Además gracias al ejercicio físico liberamos una serie de neurotransmisores y hormonas que nos ayudan a experimentar una sensación de bienestar y felicidad.

  2. Mejora la memoria: en las personas con deterioro cognitivo o síndromes demenciales, el ejercicio físico mejora las sinapsis entre neuronas, lo cual se traduce en mayor eficiencia en aprendizaje, memoria, memoria de trabajo y función ejecutiva.

  3. Reduce el riesgo de padecer una demencia: La actividad física regular mejora las actividades de la vida diaria y la movilidad en las personas adultas mayores, estudios han demostrado que las personas físicamente activas, son menos proclives a desarrollar síndromes demenciales comparados con las personas inactivas.

Además, el ejercicio físico puede combinarse con elementos cognitivos, de manera que se convierte en una práctica de estimulación múltiple, enfocada en el movimiento funcional, la activación sensorial y el entrenamiento cognitivo.

Es importante siempre contar con una valoración previa, de esta forma se prescribe un tipo de ejercicio individualizado y específico para cada persona, según sus necesidades.


Según la Organización Mundial de la Salud, la actividad física recomendada tanto para adultos como para personas adultas mayores es de 2 horas y media de ejercicio moderado a la semana, o 1 hora y cuarto si el ejercicio es moderado. Y todo ejercicio debe durar como mínimo 10 minutos.


Te invitamos a retomar el ejercicio físico y mejorar tu salud cognitiva y emocional.


Si estas interesado en una valoración física y un adecuado plan de ejercicios que te permita mejorar tus habilidades físicas y cognitivas puedes contactarnos y con mucho gusto te brindaremos la información.


Lic. Pablo Jiménez Meza. Terapeuta físico.

Especialista en rehabilitación neurológica de la persona adulta mayor.

Encargado del área de gerontogimnasia y y entrenamiento funcional para personas adultas mayores con deterioro cognitivo y demencia

 
 
 

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